¡Si yo les dijera, que he oído un lejano acordeón, que balbucía una vieja canción, mientras el mar se iba y venía una y otra vez, como ocurre en las playas de Valery, en una playa nocturna, y que esa misma música, la volvía a oír en un boulevard nevado de París, todo sin salir de esta pintura…! ¡Por qué no prueban? Peguen el oído a esta pintura, verán que tiene música, que suena, que vibra, que sueña…con sonidos distintos, que cada uno debe ahormar.

Tomás Paredes, Presidente de la Asociación de críticos de Arte

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