A los que con apasionada entrega buscan nuevas «epifanías» de la belleza para ofrecerlas al mundo a través de la creación artística.

“[…] al modelar una obra el artista se expresa a si mismo hasta el punto de que su producción es un reflejo singular de su mismo ser de lo que el es y cómo es. Esto se confirma en la historia de la humanidad, pues el artista, cuando realiza una obra maestra, no solo da vida a su obra, sino que por medio de ella, en cierto modo descubre también su propia personalidad. En el arte encuentra una dimensión nueva y un canal extraordinario de expresión para su crecimiento espiritual. Por medio de las obras realizadas, el artista habla y se comunica con los otros. La historia del arte, por ello, no es solo historia de las obras, sino también de los hombres. Las obras de arte hablan de sus autores, introducen en el conocimiento de su intimidad y revelan la original contribución que ofrecen a la historia de la cultura.”

Extracto de la Carta del Santo Padre Juan Pablo II a los artistas.