¿No son éstos los últimos oasis? Remansos de paz en medio de la agitación de la vida, lugares para la figura solitaria o para la tertulia.

Empecemos, como todos sus críticos, por relacionar la pintura de Paloma Hinojosa con la de los pioneros del arte moderno (especialmente impresionistas y fauvistas). Es una relación que. Por otra parte, ella jamás ha negado (¿por qué habría de hacerlo?: ni es fácil ser impresionista, ni lo es tampoco poseer ese refinamiento oriental que caracteriza a los fauves) y que nos ayuda a determinar con más exactitud que cosas sin más específicamente suyas, cuál es su personalidad.

Tres temas únicos se dan en sus cuadros: los lugares de encuentro, de reunión, preferiblemente al anochecer y en torno a una mesa cubierta oír un blanco mantel; las plazas, también vistas al anochecer y también, a veces, escenario de encuentros en alguna terraza iluminada y adornada con plantas; y las playas –a la puesta del sol- salvajes, exóticas o acondicionadas, urbanizadas. ¿No son éstos los últimos oasis? Remansos de paz en medio de la agitación de la vida, lugares para la figura solitaria o para la tertulia. Pero hablemos de pintura, porque todo el exotismo de esos jardines (cuyo máximo exponente es el cuadro “Atocha desde Samarkanda”, que muestra el gran invernadero de la antigua estación de Atocha, otro oasis tropical en pleno centro de Madrid), o el barroquismo de los interiores, tapizados con ricas telas, es al fin y al cabo pretexto para la construcción de una realidad multicolor compuesta de pinceladas de variado signo, de zonas difusas, de brillos y de fuertes empastes. Repare por último el espectador en cómo los cuadros más notables, aquello en los que roza Paloma Hinojosa la perfección, describen escenas nocturnas y, especialmente, momentos en los que la protagonista es la luz eléctrica. Hay aquí un interés genuino por el análisis de los efectos luminosos que en ocasiones desborda las características más propias del lenguaje de Paloma Hinojosa y que nos invita a pensar que aún le quedan muchas cosas por decir.

Javier Rubio Nomblot
Licenciado en Bellas Artes. Crítico de arte y comisario